¿Existe la mujer fatal?




Algunas mujeres aspiran a ser adoradas por los hombres y parecen crecer en fama y fortuna gracias al poder que son capaces de ejercer sobre el sexo opuesto.

Ya pasó el tiempo de las vampiresas que, irradiando sensualidad y una maligna fascinación, atraían irresistiblemente a los hombres. Desde Dalila seduciendo a Sansón  hasta  las divas de Hollywood como Marlene Dietrich o Ava Gadner, fascinando con sus personajes de celuloide, un cierto tipo de mujer ha sido siempre considerado como la encarnación del peligro. Podía destruir a cualquier hombre, pero su promesa de increíbles placeres bastaba para acabar con la resistencia de los simples mortales. Ese tipo de mujer ha recibido muchos nombres, pero, por lo general, se le ha denominado mujer fatal.

Hoy en día las mujeres gozan de mayor igualdad  y  ya no es tan evidente la dominación masculina en el trabajo, las relaciones y el sexo. Estos cambios han hecho que la imagen tradicional de la mujer fatal haya cambiado e incluso hay quien puede pensar que la mujer fatal ha desaparecido.  Aún, algunos hombres pueden sentir como motivo de excitación mantener viva la fantasía de la mujer fatal: la seductora autoritaria que somete a su compañero a crueles caprichos sexuales. Pero dejando estas fantasías aparte, la mujer fatal  continua entre nosotros, aunque ahora bajo un nuevo aspecto. Puede que carezca del aura de la antigua mujer fatal, pero su poder sobre los hombres es probablemente tan fuerte como siempre.

mujer fatal

Echemos por ejemplo un vistazo a algunas de las mujeres cuyos nombres aparecen regularmente en las secciones de la prensa rosa. Mujeres que parecen cambiar de amantes con la misma frecuencia con  que cambian de peinados, que utilizan el éxito y la fama del compañero de turno para realzar su propia imagen y su reputación. Este tipo de mujeres es, desde luego, la moderna mujer fatal. Devora a todos los débiles que se cruzan en su camino y utiliza a los hombres mientras le sirven para conseguir sus objetivos, para deshacerse de ellos después, cuando ya no le son útiles para nada. Es interesante advertir que ya no se suele usar la denominación de  mujer fatal, quizá porque este nombre  tan curioso y novelesco, ya no le conviene a esa mujer práctica y calculadora de hoy. Pero, por muy dura que pueda parecer la moderna mujer fatal, en la mayoría de los casos su conducta revela una flaqueza básica en su carácter: una actitud inmadura hacia el sexo y los hombres.

Las mujeres dotadas de un atractivo fatal para los hombres no se hayan circunscritas al mundo brillante de las estrellas cinematográficas y de la alta sociedad. Este tipo de símbolo sexual, que se comporta como si resultara irresistible a los hombres (y a menudo lo es)  nos resulta familiar a todos nosotros. Hay una en cada fiesta y en cada oficina, en realidad se encuentra siempre que nos tropezamos con un grupo constituido por diferentes personas. No poseen una belleza deslumbrante, ni siquiera una conversación interesante, y, de hecho, en compañía de otras mujeres puede resultar reservada e incluso aburrida. Pero se transforma en cuanto aparece un hombre. Su conversación abunda en bromas de carácter sexual, dentro de una actitud engatusadora que insinúa “acércate si te atreves”, y en muy poco tiempo esa mujer habrá captado toda la atención del recién llegado, con gran extrañeza de las demás mujeres, que son incapaces de entender en qué consiste su poder.

Problemas de inseguridad.-


La mujer fatal aprovecha muy poco de su poder sobre el sexo opuesto. Para ella la conquista supone la cota máxima, todo lo que venga después se torna cada vez más aburrido, y aquí es donde surgen los problemas.
La explicación, desde luego, radica en el hecho de que la mujer fatal es realmente una mujer muy insegura que necesita la adoración masculina y la atención constante de los hombres como medio de fortalecer una personalidad básicamente vulnerable. Así se explica por qué salta de un amante a otro con tanta frecuencia. Pocos son los hombres capaces de mantener durante largo tiempo la pasión de la atracción inicial, por lo que, con objeto de sentirse ensalzada emocionalmente de una manera constante, se asegura de cambiar de amante periódicamente.
Parte del sentido de inadecuación de la mujer fatal es la particularidad de que sólo sea capaz de realizarse en una relación sexual. Pero aunque se jacte de su sexualidad y disfrute de su capacidad de atracción, experimenta un intenso temor a que un hombre no la ame durante mucho tiempo, a que una vez que su amante llegue a conocerla  la encuentre vulgar y aburrida. En consecuencia, adopta el ataque como la mejor forma de defensa. Busca su seguridad en el número de hombres, contando rara vez con un solo compañero. Si algo va mal en una relación, siempre hay otros que la distraigan y que impidan que experimente ese sentimiento de vulnerabilidad que tanto la asusta. Utiliza a los hombres antes de que éstos tengan la oportunidad de utilizarla y les rechaza antes de que ellos puedan rechazarla.

¿Puede cambiar su forma de vida la mujer fatal?


Antes de que una persona piense en cambiar su estilo de vida, debe contar con una buena razón antes de dar ese paso. Existen dos motivos por los que una mujer fatal puede decidirse a cambiar su forma de vida. 

El primero de los motivos para cambiar puede ser, sencillamente, la infelicidad. El placer de pasar de un hombre a otro se evapora al cabo de un cierto tiempo. Si cada relación se detiene en el mismo punto y si no alcanza profundidad, la excitación de un nuevo hombre se va debilitando gradualmente. Las primeras fases de cualquier relación son siempre muy parecidas, sea quien sea la otra persona. Por lo general, la originalidad y el interés sólo aparecen cuando dos personas empiezan realmente a conocerse y a comprenderse.

Pero aun cuando llegue a entender todo esto, no le resultará fácil a este tipo de mujeres modificar su estilo de vida. Es difícil abandonar viejos hábitos, y probablemente lo más fácil que pueda hacer al respecto será modificar su conducta con los hombres. Tratará de buscar  relaciones que en un principio no revistan un carácter sexual. Este puede ser un recurso aburrido para una mujer acostumbrada a la aventura, pero es el más seguro y contribuirá a estabilizar durante un cierto tiempo su vida emocional. 

La segunda razón para un cambio puede ser un hombre. La mujer fatal casi siempre atrae al tipo de hombres que no le convienen, en el sentido de que la mayoría de ellos se sienten atraídos por su aura y su apariencia y no les interesan nada más. Sin embargo, existen hombres que no se limitan a arañar la superficie y la mujer fatal puede tratar de establecer una relación con uno de estos. ¿Se sentirá satisfecha, sin embargo, con un solo hombre aunque la relación constituya un éxito? 

Desgraciadamente, por muy positiva que resulte la relación bilateral, en situaciones de tensión en que se sienta incapacitada o insegura, es posible que la mujer fatal retorne a su antiguo estilo de vida, aunque sólo sea porque le resulta conocido y es el camino más fácil de seguir. Probablemente, a un hombre le será muy doloroso y decepcionante ver a la mujer que ama,  tratando de seducir a todos los individuos que se cruzan en su camino. Pero si él comprende lo que la impulsa a actuar de esa manera, es posible que sea capaz de modificar la situación. Es probable que se sienta enfurecido, pero sí constantemente la hace ver que la entiende y que la quiere por lo que es, al final ella puede llegar a  comprender que ya no necesita de la de las tácticas de una mujer fatal. Esta tarea exigirá a un hombre mucha paciencia y una bondad casi sobrehumana. Pero si logra tenerlas, él y ella disfrutarán, probablemente, a partir de entonces de una relación especialmente íntima y gratificante.

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